LA VALL DE GALLINERA
Día: 9/abril/2011
Participantes: Yolanda, José Ramón, Patro, Lourdes y Julián.
Tiempo: 5 horas.
Seguiremos también los caminos y veredas que trazaron aquellos moriscos para trasladarse desde sus casas hasta los terrenos que cultivaban, así como para comunicarse con otros valles próximos. Y podremos admirar la vegetación puramente mediterránea. Lógicamente, los árboles que captarán más nuestra atención son los cerezos, que constituyen el símbolo del valle y que destacan por su indiscutible calidad. La Denominación de Origen Cerezas de la Montaña de Alicante protege la comercialización de las cerezas.
Vamos en busca de cerezos en flor, pero el calor de los últimos días ha convertido la flor en fruta, sólo hay alguna pequeña excepción.
Llegamos desde Elche, dirección a Alicante, luego hacia Alcoy y por la autovía hacia Valencia, tomamos la Salida Muro-Benimarful, pasamos Planes, dejamos la bifurcación al valle de Alcalá y seguimos hasta entrar en el valle de la Gallinera. A unos 4 kilómetros hay a la derecha un cartel muy grande con cerezas rojas, allí aparcamos.

Ruta:


Los restos del castillo se encuentran en un emplazamiento espectacular sobre una atalaya rocosa y dominando la parte principal del valle.
Se conserva una parte importante de lo que fue su torre mayor y algunos tramos de murallas. También se descubren distintos elementos pertenecientes a construcciones auxiliares, como aljibes, torres de defensa, etc...
Cruzamos por medio del castillo y bajamos a una explanada con hierba, desde allí vemos que su planta irregular se adapta la perfil del espolón rocoso sobre el que se ubica. Al lado está la Fuente del Castillo, con un agua fresquisíma.
Hay unas imagenes espectaculares con la torre y muralla oeste, que se han conservado, y al fondo el Benicadell y la Safor vigilando.
Subimos entre antiguos abancalamientos hasta el collado, y en él hay dos caminos hacia la izquierda (a la derecha llegaríamos al Xarpolar, las ruinas de un poblado morisco) si seguimos por la crestera llegamos al Tossal de la Creu, con una altitud de 911 m. que es la más alta de la sierra, con una cruz en la cima. Nosotros cogemos el que va un poco más bajo, va dando un rodeo más suave por debajo de la cima, pasando al lado de una pequeña cueva.
El día está algo ventoso lo que nos facilita el paseo, pero hace calor sobre todo cuando bajamos al fondo de los barrancos.

Desde el camino se ve a la derecha el Valle de Alcalá y a la izquierda el Valle de la Gallinera, ambos han sido pasto de las llamas, !!que lástima de árboles quemados¡¡ Hay que respetar los montes, que son de todos.
Vamos avanzando viendo el Penyal Gros cada vez más cerca, a ambos lados tenemos la vista abierta a valles, pueblos y al fondo el mar.
El recorrido es un poco incómodo por las piedras sueltas, pero no tiene excesivas alturas que superar, así que poco a poco llegamos a la cima del Penyal Gros que hoy nos va a servir de comedor, con vistas excepcionales y gran apetito disfrutamos de nuestro almuerzo, que no podemos acabar sin café y tres tipos de postres. ¡¡Que manera de sufrir!!.El día está ya más despejado y se aprecia a nuestra derecha humo, otro fuego por la zona del Valle del Pop.
En apenas una hora llegamos a la Foradà, ya el calor aprieta bastante, pero está igual siempre de impresionante. Hay bastante gente. Bajo la sombra que da el arco de piedra se está fenomenal, que fresquito, y que vistas tan maravillosas a todo el valle. Se pueden intuir hacia el este, al final de la sierra, las ruinas del castillo de Benirrama o de la Gallinera. Bebemos agua y con pena por abandonar este balcón tan idílico, seguimos. 

Desde aquí la bajada, por un camino de herradura es fácil, hace calor porque nos vamos adentrando en el barranco, pero empieza a verse algo de vegetación, algún pino que se ha salvado y campos de cultivo con almendros y cerezos, que nos dan sombra.

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