Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

domingo, 19 de abril de 2015

XORRET DE CATÍ- ALT DE GUISOP (1.250 m.), DESPENYADOR (1.261 m.) y PICO DEL FRARE(1.237 m.)

POR LA CRESTERÍA DE LA SIERRA DEL FRARE


FICHA TÉCNICA-
Día: 19/04/2015
Participantes: Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 7 horas.
Distancia: 20 km.
Dificultad: Media-Alta. Por la distancia. 
PR CV 31, 32,  34.
Punto de inicio: Por la autovía Elche-Alicante. Salida hacia Alcoy, tomar el ramal a Castalla. Coger la carretera que nace de la parte alta del pueblo, perfectamente señalizada, y que asciende hasta Xorret de Catí, 9 km.
Desde la autovía Alicante-Madrid, tomando la salida de Petrer, encontraremos la carretera perfectamente señalizada, que nos lleva tras varios kilómetros hasta el Xorret de Catí.
ITINERARIO:
Xorret de Catí- Alto de Guisop - Cueva de Mossén Francés - Pou del Carrascalet - Alto del Despeñador - Crestera del Fraile - Pic del Frare - Alt del Molló - Pantanet - Barranco de Badallet - Casa del Nabo - Xorret de Catí



El área recreativa Xorret de Catí está situada en el término municipal de Castalla, en la comarca de l’Alcoià. Las instalaciones están rodeadas de un magnífico medio natural, entre la Sierra del Maigmó, los Rasos de Catí, la Crestería del Fraile y la Sierra del Cid, formando la hondonada de Catí.
El espacio natural es punto de partida de múltiples excursiones. En su conjunto cuenta con hotel, casa rural, refugios, cabañas, área recreativa y zona de acampada.


Cabe destacar en todas las sierras de la zona la importante cobertura vegetal, sobre todo en las umbrías, predominando el bosque de pino carrasco, carrascas, y plantas aromáticas como el tomillo, romero, piperela y el rabo de gato. El aroma de sus valles y la panorámica existente, invitan a adentrarse por algunas de sus sendas y caminos por la sierra del Maigmó, la sierra de la Argueña,la crestería del Frare, Rasos de  Catí.



RUTA:

Venimos desde Castalla y llegamos por la zona del merendero, un par de ardillas cruzan veloces, no nos da tiempo a sacar una foto.
Iniciamos la ruta en el Espacio Natural de Xorret de Catí, aparcamos el coche en el parking, junto al hotel del mismo nombre, es una lástima pero está cerrado.
Al resguardo de toda la crestera del Frare que tenemos previsto recorrer, pero después.
Desde aquí comenzamos a caminar, primero pasamos por una charca donde cantan las ranas, enmudecen y saltan al agua cuando nos oyen. Estamos un rato intentando sacar una foto pero no se les ve.
Tomamos el carretil dirección Sur, entre bancales de almendros, tapias de piedra y la Casa del Nap, que dejamos a la derecha, y por la que luego volveremos para cerrar el círculo.
Preciosa estampa de la crestería del Frare a nuestras espaldas, desperezándose e iluminada por los primeros rayos del día. Bueno no hemos madrugado mucho, trasnochar y madrugar son incompatibles.


Transitamos por una pista de tierra hasta encontrar un poste vertical con innumerables indicaciones de senderos, a su lado la Casa de la Herrería. 
Cogemos el PRV 31 en dirección al Alt de Guisop, haciendo un giro brusco a la izquierda,  por senda ascendente entre un bosquete de pinos. Aparecen unas perdices que también escapan de la foto.
Conforme vamos avanzando los pinos van desapareciendo y en su lugar nos internamos por monte bajo. Giro a la derecha para ir por el lateral de la sierra. 


Los romeros, tomillos inundan la ladera y paramos a recoger ahora que están en flor, nos queda poco tomillo y su infusión nos resulta imprescindible para evitar los catarros de garganta.
Conforme ganamos altura vamos teniendo más vistas al valle y a todo el sur de Alicante, las sierra del Cid en primer plano y rodeándola la de Cámara, Cabrera, La Zafra... y una interminable lista también de Murcia.


Las bayas amarillas nos rodean y surgen unos ramilletes de flores rosas, parecen una variedad de orquidea, que nos hacen detenernos para admirarlas.

Las vistas a las sierras colindantes nos detienen muchas veces, pero la que destaca por encima de todas es la Sierra del Cid con su peculiar forma, desde este punto se observa porque cuesta hollar su cima, la última cuesta antes del vértice geodésico se las trae.


Hasta llegar a un collado, en él hacemos una parada a sacar fotos y contemplar la belleza del paraje.  Vemos la sierra del Cid un poco más abajo, al lado tenemos el alto de la Chimenea y de frente podemos observar el Alto del Guisop o Guixop que lo tenemos al alcance de la mano.
Solo nos queda superar el último tramo de sendero, que se va difuminando porque hay una rampa donde la roca hace acto de presencia, pero una simple trepadita nos sitúa en el cordal que nos lleva hasta el mismo alto del Guisop, a 1.250 metros de altitud.
Había subido otra vez, pero fue por la pista ancha que lleva desde el Coll del Portell al Maigmó, esta senda me ha parecido más montañera y bonita.


El alto no tiene vértice geodésico ni señal, parece un collado cualquiera, solo un gran hito de piedra luce en la pequeña explanada. Pero tiene la ya interesante altitud de 1.250 metros de altitud, que lo convierten en una atalaya perfecta para ver los montes que nos rodean.
La sierra del Cid y los valles del medio Vinalopó, de los que llevamos tiempo disfrutando, porque los miradores estaban en su dirección.
Vemos todo el cordal de la Sierra del Frare, que nos quedan por recorrer hoy. 
Y no podemos olvidar que al Este vemos el imponente Alto del Maigmó.
 
Cuando abandonamos la cima nos dirigimos rectos hacia él. Pero apenas son unos metros, porque a nuestra izquierda una gran cuesta de piedra nos hace virar hacia el Norte.
Disfrutamos de unas extensas vistas al Maigmó, la Penya Mitjorn y toda la Hoya de Castalla.
Desde el empinado camino llegamos a un alto donde las vistas al valle que tenemos al Norte son amplias, vemos también la Casa Planises a nuestros pies.
Continuamos hacia la izquierda, pero hacemos varios atajos entre un bosque de pinos, estamos fresquitos, protegidos del sol.
Para acercarnos hasta la finca sembrada en la cual debemos girar a la izquierda para llegar a la cueva.
Conforme avanzamos van apareciendo ejemplares de carrascas que hacen de frontera natural del sembrado. 
Seguimos las marcas del PR CV 31 y enseguida damos con un poste indicador, a la izquierda hacia el Xorret de Catí, en un par de kilómetros. A la derecha está la Cueva de Mossén Francés.
Espectacular cavidad, parece una pequeña casa y la negrura de sus paredes, en la parte de afuera, 
parece debida a que enciendan fuego para calentarse.
Magnífico mirador hacia el Cid.

Retornamos hasta la finca sembrada y vamos por el lateral de la izquierda para llegar hasta la pista.
Giro a la izquierda para caminar siguiendo la marca de pintura blanca/amarilla que nos lleva primero en ligero ascenso y más tarde en descenso que comodamente recorremos encarrilados siguiendo la pista y que nos guía hasta el Pou de la Neu del Carrascalet.


Desde el nevero bajamos un pequeño trecho hasta enlazar con el PR CV 85 que desde el Collado del Portell va por la Casa de les Planises al Maigmonet y al Maigmó.
Nosotros giramos a la izquierda. Vemos en el horizonte el coloso al que vamos a subir, el Despenyador.


Tan solo kilómetro y medio y 200 metros de desnivel nos separan de su cima.
Atravesamos el Collado del Portell, donde hay una reunión de ciclistas. Nosotros vamos rectos para comenzar el ascenso.
Hacemos una pequeña parada para reponer líquidos y sin prisa pero sin pausa nos vamos alzando sobre la sierra.
Nos tropezamos con gente que baja y en poco tiempo ya estamos en el collado. Hacia la derecha, solo nos queda remontar una pequeña loma, en algún tramo es una losa de piedra, que nos encarama en el Despenyador, con sus 1.261 metros.


Hay un par de familias que han aprovechado el día festivo para venir hasta la cumbre.




Nos situamos en el vértice geodésico, disfrutando de los paisajes visibles desde la cima, y recorriendo con la vista la sierra de la que venimos.


Después de las fotos buscamos un rincón resguardado y con vistas en 360º para disfrutar del entorno y comer. Al fondo vemos hasta el Puig Campana, pero las brumas van haciendo aparición y unas pequeñas nubes pintan el cielo de blanco.

Un buen bocata y en marcha, queremos recorrer todo el cresterío que hace muchos años que no lo hacemos. 
Comenzamos volviendo sobre nuestros pasos hasta el collado desde donde hemos subido.
Desde ahí seguimos rectos, por el filo de la sierra o ladeandonos un poco más a la derecha cuando no es posible.
La imagenes que se suceden tienen como centro de interes, como si de un imán se tratara, la inconfundible sierra del Cid, eclipsando a cuantas sierras estén a su lado,  la sierra del Chocolate, Salinas,  Carche... 
La vegetación que nos acompaña es de pequeñas carrascas, retorcidas por el efecto del viento, en invierno frío y en verano demasiado caliente. Y tenemos las especies adaptadas al clima mediterráneo que abundan en la zona de enebros, romeros, tomillos, jaras, espartos.....
Y múltiples miradores al abismo y a los valles que se forman a nuestros pies.

Caminando por el cortado vemos una peña separada de la crestera por una pequeña hendidura.
Enseguida nos situamos al lado de un gran hito de piedras que marca la bajada directa al Xorret de Catí, incluso hay una sirga para ayudar en el descenso. Nos acordamos de otras veces que hemos bajado por aquí. La desechamos yendo hasta el alto del Frare o Fraile.
No hay vértice geodésico que lo señale pero nuestro GPS dice que está bajo nuestros pies.

Continuamos un trecho viendo una enorme peña que se ha desgajado de la crestera principal, en principio nos da un poco de vértigo, pero bordeando vamos mirando el precipicio que se abre a nuestros pies, y vemos que se ha formado un nivel intermedio, entre nosotros y el Xorret de Catí.




Nos atrevemos a mirar y encontramos que nuestro GPS habla de un canal de mampostería. ¿Qué será eso? vemos una abertura en la roca y un pequeño canal con poca pendiente, vamos a indagar.

La bajada es muy sencilla. Llegamos a una pequeña vaguada con varias carrascas, donde hay una especie de saco de dormir. Se puede ir a la izquierda, o como nosotros a la derecha. Salimos entre un par de peñas a una explanada con matorral bajo y carrascas. Una enorme peña, vertical, a nuestra derecha y encontramos marcas azules, no sabemos si es de algún escalador o caminante. Vemos hierros en las paredes, sobre nuestras cabezas hay una vía ferrata.
Descendemos un poco más, siguiendo la pintura azul, y vemos que al lado de la pared hay una hendidura y sigue bajando sin mucha dificultad. Pero nosotros damos la vuelta, queremos hacer la crestera, otro día vendremos a investigar, pero mejor comenzaremos desde abajo. 
Siguiendo las marcas azules accedemos de nuevo a la crestera por otra canal, más corta, y nos situamos encima de la peña, que hemos visto desde abajo, el Alt del Molló. 
Seguimos nuestro itinerario previsto por el borde del acantilado de la Sierra del Fraile. 
Vamos flanqueados por hitos de piedra, enormes, perdemos la cuenta de cuantos vamos dejando atrás, pero al menos hay una docena. 
Estos sirven para marcar el sendero, y a alguien le valen para coger cobertura, como si le hiciera falta.
Vamos caminando por el engorroso piso de lajas casi verticales en gran parte del recorrido. Recomendable calzar buenas botas para proteger los tobillos.
Y poco a poco se va convirtiendo  la Crestería del Frare en una plaza de toros semicircular.
El inmenso mirador va quedando a nuestras espaldas.
















Conforme avanzamos cada vez da menos sensación de peligro incluso las lajas, piedras llanas, están tan verticales en los bordes que sirven de tapia de protección, aunque si te aproximas demasiado la altura es considerable. 
Vamos parando viendo si existe alguna otra posible bajada y creemos que no será difícil por un par de sitios, pero nuestra meta hoy es llegar al Pantanet, así que entre espartos, jaras vamos avanzando en dirección a la sierra del Cid.



La pintura blanca/amarilla que nos marca la ruta se vira a la derecha, un último vistazo a la crestería y vemos delante un pequeño barranco que se abre a la izquierda, donde están los elevados acantilados rocosos que enmarcan el paraje del Pantanet.









Tenemos que bajar hacia esa zona y la pendiente es bastante fuerte. 


El descenso trepidante, en algún tramo por una gran losa de roca, que aunque está lisa, es de una textura rugosa que no resbala. No sabemos si en un día lluvioso cambia y tiene peligro.
Llegamos hasta el cauce donde un poste indicador nos dice que a la derecha vamos a l'Avaiol, a la izquierda está el Pantanet, que es nuestro próximo objetivo.


Remontando por un sólido lecho de piedra maciza, nos van rodeando las enormes paredes de piedra. Es divertido saltar de roca en roca para ir avanzando.
Nos sorprende el tamaño de las peñas que nos rodean, desde arriba no teníamos la sensación de ir tan altos.





Nos colocamos en la boca del Pantanet, en medio de la pared de la presa. A su lado una tubería se sobra y va nutriendo el pequeño canal que baja por el lateral del cauce.


A pesar de que el agua que se escurre nos va mojando no nos importa lo más mínimo, sirve para refrescarnos.

Las marcas blanca/amarilla del PR indican que hay que subir esta roca, por el lateral, llevamos las botas un poco mojadas y resbala un poco.

Y una vez arriba nos coloca en una preciosa era. 



Caminamos por un florido sendero, al lado de una casa donde un par de enormes perros no paran de ladrar, menos mal que están detrás de una valla porque son enormes. Continuamos el trayecto saliendo a la carretera. La atravesamos para ver un pequeño abrevadero o pilón y vamos rectos internándonos en el Barranco de Badallet.

Sigue el estrecho canal fluyendo por el barranco hasta que damos una curva y lo perdemos de vista. 
Sin embargo, encontramos una sima y un pino rodeados de una valla, al lado de una casa en ruinas.
Continuando por el sendero evidente a un costado vemos un pozo casi recién restaurado y mirando al fondo tiene agua.

Proseguimos por el barranco viendo que las paredes van ganando altura y pensando que desde arriba, desde la crestería del Frare, apenas parecía una pequeña colina.
Después de varias curvas, y alguna cuesta que no esperábamos, vamos viendo la crestería del Frare, que hemos recorrido, su majestuosa imagen pétrea de frente.
Intentamos ver la zona de paso en la canal, vemos donde hemos andado y desde aquí parece que por la derecha puede ser posible bajar.
Avanzando vamos teniendo otra perspectiva de la sierra y disfrutando de la imagen rocosa de la inmensa crestera.
Cuando encontramos un cruce que nos llevaría a la ermita y la Casa de la Administración lo desechamos, y nos dirigimos a la izquierda, encarándonos a la sierra del Frare.
Un último cruce donde vamos rectos para llegar al lado de la Casa del Nabo y desde ahí hasta la carretera. En 20 metros llegamos a la charca donde volvemos a oír las ranas, pero vuelven a escapar de nuestro objetivo.
Por el pequeño parque infantil, con rocodromo llegamos hasta el aparcamiento donde está el coche.
No sin antes obtener una preciosa imagen primaveral de  amapolas, pocas cosas hay tan fotogénicas como un campo creciendo e iluminado con el intenso tono rojo que dan las humildes y bellísimas amapolas.



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