Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

sábado, 11 de junio de 2016

MISERAT O XILLIBRE (756 m.) y CASTELL DE BENIRRAMA O DE GALLINERA

VALL DE GALLINERA. CASTELL DE BENIRRAMA (ENTRADA ESTE/LEVANTE)


FICHA TÉCNICA-
Día: 11/06/2016
Participantes: Julián y Lourdes.
Tiempo estimado: 3 horas y media.
Distancia: 12 km.
Dificultad: Media.
Ruta dels 8 Pobles
PR CV 58 y sus variantes
Como llegar:  Por la autovía en dirección a Alcoy-Valencia. Salida en Benimarfull. Llegar al pueblo, a Planes y continuar rectos. Pasamos un cruce a la derecha hacia Alcala, nosotros por el ramal principal que gira a la izquierda y nos introduce en el Vall de Gallinera. Pasamos Alpatró, Benissiva, Benialí y a unos 5 km. un cruce a la derecha nos lleva hasta Benirrama. 
ITINERARIO:
Benirrama - Sendero empedrado - Passet de Benirrama - Corral en ruinas - PR CV 58.1 - Corral en ruinas - Collado del Miserat - Bassa - Carretera - Miserat o Xillibre - Sendero - Bassa - Collado del Miserat - PR CV 58.4 - Ladera del Miserat o Xillibre - Castell de Gallinera - Ruta dels 8 Pobles/Camí de la Font de la Mata - Despoblat de Benimarsoc - Font de Benimarsoc - Font de la Mata - Carretera - Sendero Local - Ruta dels 8 Pobles/Camí de la Font de la Mata - Benirrama.




La Vall de Gallinera está situada entre las sierras de la Foradada, las de Almirall y Albureca, estas forman un estrecho corredor en el interior de la Marina Alta. Se extiende de Este a Oeste, comunicando la zona litoral con el interior de Alicante, Pego con Planes. Rodeada de abruptas montañas, y formada por ocho núcleos urbanos: Benirrama, Benialí, Benissivà, Benitaia, La Carroja, Alpatró, Llombai y Benissili. Antes de la expulsión de los moriscos existían varios núcleos de población más, de los cuales quedan todavía restos: Alcudia, Benigena, Benimamit, Benimarsoc, Beniatcher, Buecacim, Rafol, la Solaneta. En la Vall de Gallinera podremos hallar también restos prehistóricos importantes, como los de la Cova d'En Pardo, en la Serra de Albureca (Edad del Bronce).























El Castell de Gallinera o de Benirrama se emplaza en una de las dos entradas a la Vall,la del Este. Vigila el paso desde la costa al interior de Alicante, se alza en un montículo rocoso a 475 metros sobre el nivel del mar. Construido en los siglos XI al XIII, de origen musulmán, por la necesidad de fortalecer las líneas defensivas ante el empuje de los reinos cristianos. En él se refugió al-Azraq en 1.258


















Pero las características estructurales que todavía se pueden observar son cristianas debido a un terremoto en la Navidad de 1.396, que destruyó hasta la roca en la cual se asentaba el castillo, se reconstruyó y adaptó a los nuevos contornos de la peña. Un terremoto en 1644 acabó por destruirlo, pero hacia años que estaba deshabitado.
El Castell de Gallinera tuvo tres épocas gloriosas: durante su construcción; en el siglo XIII durante las luchas entre el rey Jaime I y al-Azraq; y una tercera en el siglo XIV en la guerra entre Castilla y Aragón.
Incluso hay estudiosos que hablan de un tercer fortín omeya, de época musulmana, y uso exclusivamente militar en la cima del Miserat o L'Almiserà, del que no quedan vestigios por la instación del repetidos de TV, las antenas y la caseta de vigilancia han quedado




RUTA:
Comenzamos en el pueblo de Benirrama, aparcamos al lado de unas casas rurales, l'Era.









Nada más bajar de coche y calzarnos las botas tenemos a nuestra izquierda el cruce de la ruta, de ida y vuelta. Iniciamos la marcha por la derecha, en ascenso, para hacer a primera hora de la mañana el tramo de la etapa más exigente, la subida por el Passet de Benirrama y desde allí al Miserat o Xillibre, y dejamos para más tarde, cuando creemos que pegara el sol, la vuelta por el Castillo de la Gallinera y rodeándolo regresamos al pueblo por debajo del castell, del Miserat y de toda la crestería Este de la Sierra Foradada.

























Vemos L'Almiserà o Xillibre, se distingue por sus antenas, y el castillo de Gallinera que cierran el valle por el Este. Entre huertos con enormes algarrobos, carrascas, cerezos, higueras, almendros, olivos..... caminamos entusiasmados, sin poder dejar de sacar fotos. Llegamos a un primer cruce, a la derecha por una estrecha senda asfaltada. 










La exuberancia de sus arboles, su vegetación baja, sus colosales peñas..... nos hace mirar hacia todos los rincones. ¿hiperactividad?

Estuvimos hace más de diez años haciendo una ruta desde Benirrama al castillo y ya nos habíamos olvidado de los paisajes tan embriagadores de este recodo al Este del valle de Gallinera. Y sobre todo en primavera.
Debemos tener en cuenta que estamos en mitad del enclave más importante, en Alicante, de producción de cereza y aunque ya están terminando la campaña todavía tenemos estampas de cerezos en plena producción. Mantienen sus hojas dando unas tonalidades verdes a cuanto les rodea.
Llegamos a otro desvío. Un pequeño hito de piedras poco visible lo marca, a la izquierda. Engarza con un estrecho sendero, ahora de tierra.
Oímos el trinar de los pájaros, cada uno con una música diferente,  a nuestro paso.


Y el sendero serpentea, su suelo conserva tramos con el empedrado ancestral que construyeron para facilitar el paso de caballerías que transportaban la carga en sus alforjas. Nos parece estar imaginando la subida de los agricultores, ganaderos, para hacer viaje con sus productos hacia Ebo, pasando por este rincón intrincado para acceder a la sierra.






 



El camino va virando hacia la izquierda, paralelo a los acantilados vamos sorteando colosales rocas por las que es difícil o imposible el paso hasta encaramarse a la sierra. Al fondo volvemos a ver las antenas del Miserat o L'Almiserà o Xillibre.
El sendero gana amplitud, para permitir el paso de los agricultores hasta sus fincas de cerezos. En esta altura todavía hay muchos cultivos.


Y la vegetación ahora nos permite vistas a la sierra de enfrente, que cierra el valle por su cara Norte, al Almirall. Estuvimos hace un par de años haciendo un recorrido en bicicleta y la vista de la exigente cuesta, blanca, menos mal que asfaltada sino es imposible su subida, nos trae recuerdos del sufrimiento pasado. Y críticas y risas de la manera de planear las rutas sobre el mapa, pareciendo todo sencillo, sin desniveles, pero luego hay que subir.
Sin darnos cuenta nos pasamos el cruce, apenas tiene un hito de piedras pequeño. Regresamos para desviarnos a la derecha hacia el trayecto más montañero. Dejamos atrás huertas y enfilamos hacia la sierra.
Las flores invaden el camino, dando color a la ruta. 


Entre los resquicios que nos deja la vegetación tenemos una preciosa imagen el pueblo de Benirrama y de los abruptos roquedos que vamos dejando atrás.
Y proseguimos poco a poco, sin prisa, disfrutando del paisaje de cada paso, de cada rincón....

Conforme ganamos altura va surgiendo algún pino que se ha conservado cerca de las alturas. Vamos colocándonos a la altura de los acantilados sin ninguna dificultad, el sendero vuelve a tener tramos empedrados, conservando las escaleras de piedra,  para facilitar el ascenso y también el descenso.
Desde esta atalaya privilegiada vemos como se encajona la parte Este de la Vall de Gallinera, formándose un estrechamiento, y la situación tan estratégica en la que está el castillo, para vigilar el paso.


Benirrama ha quedado distante, en el fondo de la vall de Gallinera, es el pueblo situado más al Este.
Y surge la colosal estampa de la Safor, de las pocas veces que podemos ver su cima, el resto del día una nube se asienta sobre su Piló.
























Ya solo faltan unos metros para llegar a una última curva que nos conduce a otra barrera de madera y hasta el poste indicador del Passet de Benirrama. Hace años hace que vimos el paso y teníamos el "trabajo" pendiente.


El día está fabuloso, hemos sudado algo por el desnivel, pero la temperatura ha bajado respecto a los días anteriores, y la falta de sol nos permite caminar bastante fresquitos.
De frente tenemos un corral en ruinas, rodeado de pinos y palmitos. Detrás suya se ve la sierra de la Carrasca que resguarda tras sus murallas la Vall d'Ebo.
Hacia la derecha divisamos toda la crestería Oeste de la Sierra de la Foradada. Hace años la recorrimos, es de piedra lapiaz, con vegetación baja, desagradable para andar pero con buenas vistas. Lo primero que se atraviesa es una carretera, el mirador de Xap, que baja hasta Benialí. Y a continuación está el Passet de Benissiva(otro punto de acceso), la Cova de los Moros, la Penya Foradà, Penyal Gros.....
Hoy vamos en dirección contraria.

De frente el Miserat o Xillibre y su cara Oeste. Tiene una forma cónica, como si se tratara de un volcán. Nos divierte ver que la vegetación parece haberse mimetizado con el entorno. 

Una planta alargada compite en altura con las antenas de la cima, pero las flores amarillas le da otro color, que no tiene nada que ver con las feas torres del repetidor de TV.


Y entre terreno kárstico, con piedras puntiagudas, en el que hay que andar con cuidado para no tropezar, rodeados de vegetación baja, llegamos al PR CV 58.1 que viene por debajo de los acantilados del Xillibre desde el Castillo de Gallinera, a nuestra izquierda.




En principio habíamos previsto que si hacía calor volveríamos por este ramal, pero el día está estupendo para pasear. Giramos a la derecha, según el plan principal, vamos a rodear el Miserat y desde su collado haremos cumbre, queremos encaramarnos a la sierra más alta de la zona Este de la cordillera para tener una visión más amplia de toda la Vall de Gallinera, de Alcalà de la Jovada, de Vall d'Ebo, de Pego....
Ahora es una pista de tierra ancha por la que es muy sencillo avanzar.
Mirando hacia nuestra derecha vemos toda la crestería de la Serra Foradada y observamos que las nubes están bajando.
En pocos minutos pasamos al lado de otro corral en ruinas, en la loma del Miserat, y entre huertos abandonados llegamos a una bifurcación, en la que tomamos dirección izquierda. Enlazamos con un carretil asfaltado que lleva directo a Pego o a Adsubia.





















El sendero se pica un poco hacia arriba, pero distraídos con no perder un detalle del paisaje, apenas lo notamos.  En poco tiempo llegamos al Collado del Miserat. En su arcén derecho hay un poste indicador que nos marca hacia la derecha al Miserat, está equivocado. No le hacemos ni caso es por el lado opuesto, hacia la izquierda, pero si alguien no lo tiene claro le puede inducir a  error.
Paramos un poco a observar los devoros que provocó el terrible incendio, hace 1 año, en los Montes de Pego y enfilamos hacia arriba. Hay una balsa de agua para incendios. 
Y en la primera curva parece que se ve el inicio de una senda, la desechamos porque nos parece que se va mucho para la izquierda, por la base de la sierra, igual se dirige a la senda que va hacia el Castell. Subimos por la carretera. Estuvimos hace años, pero el exigente desnivel se nos había olvidado.

















La ladera Sur está muy seca, entre el incendio y la falta de agua, tiene unos tonos amarillentos otoñales y algún pino con los troncos ennegrecidos, muertos. 
Podemos ver la Segaria, el marjal de Pego-Oliva, los montes de Pego, la sierra de Migdia...

Y llegada a la cúspide, ocupada por las antenas y una caseta. Sale la muchacha de vigilancia y nos saca la foto cimera.

Le preguntamos por un sendero de bajada, que nos parece hemos descubierto, y nos indica que por ahí va la gente, pero con cuidado.
Que suerte trabajar en el alto del Almiserà o Xillibre. Tanto caseta forestal como antenas se asientan sobre una antigua fortaleza omeya, pero sus vestigios fueron poco protegidos por la construcción de estas. Vemos toda la Vall de Gallinera, la Sierra Foradada, la Almudaina, el Benicadell.....

Hacia el Norte el Almirall,  la Safor y en primer plano el dibujo serpenteante que traza el carretil asfaltado que sube del valle de la Gallinera a la Llacuna, todo un reto para los ciclistas, e incluso para los caminantes.























Justo por el lateral de las antenas, casi enfrente de la puerta de la caseta de vigilancia hay una pedrera, pero el sendero no es vertical, va descendiendo en amplias curvas por senda herbosa que nos permiten evitar el asfalto de la subida. 
Al final enfila hacia el lugar donde está situada la bassa que recoge el agua para usar en casos de incendio. Milagrosamente se ha salvado un recio pino.







En un santiamén nos presentamos en el cruce. Ahí giramos un poco a la derecha, por que la última bajada es demasiado vertical y salimos por el cartel que pone peligro abejas. Perfecto, no lo teníamos previsto pero hemos introducido una variante muy interesante para subir o bajar de L'Almiserà.
Ya por suelo asfaltado llegamos de nuevo al Collado del Miserat y nos dirigimos dirección a Pego o Adsubia, a la izquierda.




















Solo  hay que seguir el asfalto, en suave declive hacemos un par de bruscas curvas. Miramos si existe la posibilidad de un atajo pero hay demasiada maleza y matas. Caminamos con vistas a la cara Este del Miserat o Xillibre y su extensa sierra que forma un precioso barranco, pero en este enclave se puede observar los estragos del reciente fuego.
Vemos a la izquierda un poste indicador, PR CV 58.4, punto de inflexión para recorrer la sierra por su ladera.
Enseguida que comenzamos parece que hay un cruce, pero a la derecha solo es un camino agrícola. Seguimos por la izquierda, por un sendero muy visible que se asoma a Adsubia. Detrás la sierra y pueblo de Forna y hacia el Este el marjal de Pego-Oliva que forman una extensa llanura,  y el mar.
Caminamos bajo los impresionantes cortados del Xillibre o L'Almiserà,  atentos a lo alto de la sierra para buscar algún otro punto de acceso a la cumbre. 




















Atravesamos una primera pedrera, parece que en el alto puede haber un paso más herboso para llegar a la cima por este lateral, pero no se ven hitos ni pintura que apoyen nuestra teoría.
Avanzando creemos que ya las posibilidades de acceso, sin cuerdas y arnés son nulas, las paredes son de roca sólida, y toman dimensiones colosales.
Desde este punto de vista se observa el final de la Vall de Gallinera, cuando el terreno abrupto de la montaña se convierte en una llanura. 
Abajo se ve serpentear un sendero, es el que sube de Adsubia hasta el Castell de Gallinera, la variante 4 del PR CV 58, un poco antes de llegar al collado nos uniremos a él. Vemos que la pedrera también baja en su busca, pero con fuerte desnivel.
Seguimos observando la crestera, los sólidos acantilados que caen verticalmente al abismo.
Caminamos por la ladera del Miserat, por su cara Noreste. Está invadida por los palmitos, parece una especie invasora. 
Notamos que el día se encapota más, amenazando caer agua y agilizamos el paso.
Si volvemos la vista atrás tenemos la estampa del valle de Pego, la Segaria lo cierra por el Sur, hoy apenas se ve, engullida entre las brumas.
Y después de torcer en un recodo, hacia adelante se abre la vista al Castell de Gallinera o de Benirrama, vigilante en el altozano. Justo encima del estrechamiento por el que se accede al Vall de Gallinera desde la costa.
A nuestro paso han surgido algunos arbustos, manzanillos, y lo más raro también helechos, todos se han salvado de la quema milagrosamente.
Y en unas zancadas más vemos el sendero de Adsubia, debajo del nuestro y se unen para llegar juntos al Collado del Castell. Vistas al valle, al castillo y a la gigantesca mole pedregosa que desde este punto es el Miserat o Xillibre.



De frente se abre la puerta al Vall de Gallinera.
En primer plano tenemos la zona de paso que hemos utilizado hace apenas unas horas.
Del collado del Castell tenemos el ramal a la izquierda, por la falda del Xillibre o Miserat, completando toda la vuelta y llegaríamos al Passet de Benirrama. Nosotros nos dirigimos a la derecha, nos vamos alejando del Miserat y sus roquedos ganan altura. Hasta esta cara Norte han llegado las llamas y se hace patente en los esqueletos negros de los pinos.











Caminamos hacia el Castell, entramos en el primer cruce que vemos, hay una valla abierta y una pequeña casita, error, vuelta al ramal principal. En la siguiente entrada, a la izquierda, giramos para internarnos entre una tupida vegetación, han limpiado, cuando estuvimos la otra vez estaba más sucio.

La senda es estrecha y no da lugar a dudas, solo hay que seguir el angosto espacio que han desbrozado para llegar a su entrada.


Desde el camino ya tenemos vistas de las torres de vigía que se han conservado y parte de muralla algo maltrecha. Pero una valla nos cierra el paso, es propiedad privada, leemos mas tarde que se pide la llave en el Bar San Antoni de Pego, no lo sabemos de seguro. (Tfno.96 557 17 65)





Regresamos por donde hemos venido hasta el cruce, caminamos con vistas del Miserat, de su perfil más salvaje y pétreo. Nos reincorporamos a la senda, dandole la espalda  y vamos rodeando el castillo.
























Mirando hacia arriba descubrimos el lienzo que se conserva de la muralla del Castell de Benirrama, entre la frondosa vegetación de higueras, algarrobos, carrascas....

























Y con un sencillo giro a la izquierda vamos rodeando la peña en la cual se asienta el castell.

Cada lateral conserva alguna torre, algún muro, es una lástima que no esté conservado como se merece.
Pasamos al lado de una enorme vid, pero la vegetación que sigue predominando son los palmitos, los abundantes margallos que hemos visto por toda la cara Norte.
El sendero es en llano, pero al dar la vuelta y situarse en la cara Oeste del castillo comienza a descender suavemente.
En este momento parece que las nubes quieren ir levantando, se ha acabado la amenaza de lluvia. En todo caso saldrá el poco deseado sol.



El lugar es paradisiaco, las vistas nos envuelven y no sabemos a donde acudir. En un resquicio de la vegetación se ve una preciosa torre de defensa del castillo, se mantiene ergida, desafiante.
Es una pista de tierra, en la que incluso hay señales de tráfico, peligro badenes.

Al igual que la torre, hay un lienzo de muralla que también resiste al paso del tiempo y se niega a caer.
En la base del castillo vemos una cueva, al pie del camino, podría ser un acceso a este, mediante un túnel.... todo es posible.
El sendero pasa por el pie del Miserat o Xillibre, dándonos la medida de lo insignificantes que somos en comparación con las enormes sierras circundantes. La vegetación, en la umbría de la sierra, lo cubre todo. 
Desde esta curva vemos dos grandes marcas amarillas, creemos que indican la subida al Collado del Castell rectos, sin rodear el castillo, pero no parece muy andada.


Vamos ganando distancia y teniendo imagenes irrepetibles.

Las flores siguen invadiendo nuestra marcha, nos hacen detenernos a contemplarlas. Y en este idílico vergel surgen de nuevo los helechos, verdes, altivos.
Y nos sorprenden los magníficos ejemplares de carrascas, la multitud de algarrobos de todos los tamaños....
La pista de tierra se convierte en una de asfalto y llegamos a una bifurcación.
Es el ramal principal, el Camí de la Font de la Mata, tramo que coincide con la Ruta dels 8 Pobles.  Si vamos a la izquierda llegamos a Benirrama, pero aprovechamos que tenemos tiempo de sobra para ir a visitar la Font de Benimarsoc y la de la Mata.


Justo enfrente una gran hiedra se ha "comido" una pared de los restos que quedan del despoblado de Benimarsoc.
Giro a la derecha y por el carretil asfaltado, caminando entre un bosque de cerezos, pero no vemos fruta en ellos y nos preguntamos si podremos comprar, hemos venido a eso.
En pocos minutos llegamos a un recodo, a la derecha,  en el cual está la Font de Benimarsoc. Apenas mana un hilillo de agua, a su lado la poza si que tiene pero no para atrevernos a beber.















Desde esta nos dirigimos rectos hacia la segunda fuente, la Font de la Mata. Está a los pies del Xillibre o Miserat y vemos que baja un regacho de agua por la carretera, pero al llegar a su lado descubrimos que este año mana poca agua, se escapa de su pilón.

En el lavadero hay el mismo problema que en la fuente, poca agua, muy descuidado y poca limpieza.

Como todavía es pronto decidimos bajar hacia la carretera CV 700, que vertebra la Vall de Gallinera de Este a Oeste.
Caminamos paralelos al barranco de la Font de la Mata, hay unos grandes pilones, pero la zona está invadida por la maleza.
Cuando llegamos a la CV 700, está el cartel de inicio de la Ruta dels 8 Pobles. Giramos a la izquierda para caminar un pequeño tramo por carretera hasta que vemos señales de un sendero local. A la izquierda subimos por una senda antiquísima y enseguida se hace poco visible. Entre huertos con enormes algarrobos, almendros, olivos, cerezos.. salimos al ramal principal del Camí de la Font de la Mata y hacia la derecha llegamos a Benirrama. Espectacular ruta, y día, hemos rozado los 20º, una temperatura primaveral que en junio es difícil de disfrutar por estos lares.






























Y no se nos olvida el motivo principal de nuestra visita de todos los años, las Escogidas, insuperables, compramos en el mercado todas las semanas, pero hasta que no venimos al valle de la Gallinera no comemos las mejores. Se pueden comprar en las cooperativas, recién cogidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario