Machado

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar". Machado.

jueves, 25 de agosto de 2011

PEÑA YOAR (1.416 metros)

EN LA SIERRA DE CODÉS

Día 25 de agosto
Tiempo: 4.30 horas.
Integrantes. Nieves, Lourdes, Ángel y Julián.
El Valle de la Berrueza visto desde la cima de La Concepción.


El  Yoar o Ioar (1.416 metros) es la máxima elevación de la sierra de Codés. Es frontera natural entre Navarra y Álava, y aunque puede parecer de altitud modesta, hay que recordar que la montaña más alta de Álava es el Gorbeia y no supera los 1.500 metros. La aproximación se puede realizar por el Sur desde la ermita de Codés o desde Azuelo; desde el collado de Nazár;  o desde el NE, por Santa Cruz de Campezo. Nosotros efectuamos la ascensión por la vertiente sur, después de haber ascendido la cima de La Plana (1.339). La montaña sólo tiene una pega, que es la horrible antena de telecomunicaciones instalada en la cima, lo demás es precioso.

Recorrido.
Llegamos desde Asarta a Nazar y dejamos un coche. Con el otro nos dirigimos hacia Otiñano y seguidamente hacia el Santuario de Codés.
En plena subida.
A mitad de camino, justo cuando termina la subida y comienza el descenso, hay un camino a la derecha, que tomamos tras aparcar el coche. Pronto llegamos a una bifurcación. El ramal de la derecha nos lleva a la Balsa de Mataverde, flanqueando Malpica por su base oriental, pero nosotros nos vamos por la izquierda con el fin de buscar la cruz de la montaña. Caminamos en rumbo ligeramente suroeste entre carrascas, quejidos y boj hasta llegar a una construcción abandonada. El camino continúa hacia el Santuario de Codés pero en ese lugar realizamos un giro de 180 grados a la derecha, frente a la puerta de entrada, y seguimos en suave ascenso hasta volver a realizar un nuevo giro de 180 grados, ahora a la izquierda. En la misma curva existe un hito que nos indica la entrada al sendero que se dirige directo a las peñas por las pedrizas de su base sur. Por un fácil canal lleno de hitos llegamos hasta una especie de collado donde existe una encina muy antigua cortada que nos sirve de asiento para descansar y beber un trago de agua.
En la cima de la Peña Concepciòn
Giramos hacia la derecha en dirección a la cota oriental o Peña Concepción (1.089 metros). Llegamos a ella siguiendo su canal por su izquierda sin muchas dificultades. Una fina cruz metálica, en cuya placa podemos leer el saludo de Torralba del Rìo, se alza ante una panorámica excelente de los valles de Aguilar y la Berrueza. Impresionante.

Vista del León Dormido, en la Sierra de Cantabria.
Justo delante, mirando hacia occidente, se alzan las torres Central (1.096) y Occidental (1.110). Regresamos por el mismo camino hasta el collado que antes hemos mencionado y seguimos de frente, bajo los monolitos central y occidental, que se quedan a nuestra derecha. Siguiendo un pequeño sendero salimos al collado occidental de Malpica, donde se inicia el largo espolón, tapizado por un extenso y atractivo brezal, que nos lleva a la cima de La Plana (1.339 metros), guiados por puntos azules. En sendero ningún momento abandona la cresta.

Cima de La Llana.
El Yoar, al fondo.
En la citada cumbre, también llamada Monte de Navarra, existen dos buzones de montañeros. Hacia el oeste, a tan sólo 1.300 metros en línea recta, se encuentra el gran repetidor del monte Ioar, al que nos dirigimos.

Descendemos por una senda que primero crestea y, a continuación, nos introducimos en el hayedo de la cara norte y finalmente salimos al collado de La Plana por donde discurre el camino GR-1, que viene del Santuario de Codés hacia Santa Cruz de Campezo. Lo atravesamos y tomamos una senda que asciende primero entre rocas y alguna pedriza y, posteriormente, a través de un bonito hayedo. Salimos al lado de las instalaciones del repetidor,  a un camino que viene de Santa Cruz de Campezo, lo bordeamos y llegamos a la cima. Algo separada del vértice geodésico hay una cruz metálica, un buzón y una pequeña pirámide que indica el límite de provincia.
En la cima del Yoar.


En el vértice geodésico del Yoar.
La panorámica es extensa: empezando por los Pirineos y en sentido antihorario, Beriain, sierra de Aralar(Txindoki a la izqda e Irumugarrieta a la drcha), Aratz, Aitxuri, Anboto, Gorbeia, cordillera Cantábrica, Cruz del Castillo, y a continuación los gigantes del sistema ibérico, empezando por los riojanos San Lorenzo, Urbión (muga con Soria), Mesa de Cebollera y terminando por el más alto de todos, el Moncayo, en la muga entre Zaragoza y Soria. Elegimos dicho paraje tan espectacular para  reponer fuerzas.
Regresamos por el mismo camino hasta el Collado de la Llana, pero al salir del hayedo tomamos un sendero que nos deja un poco más al norte, en un poste indicador al lado de una repoblación de abetos. Caminamos, con rumbo nordeste, hacia el collado de Nazar. Pasamos por la loma de San Cristóbal (1.243 metros). Continuamos por un sendero que va surcando la alomada crestra que ejerce de divisoria entre la umbría del río Ega y la solana del Odrón en La Berrueza. Tras un suave tobogán alcanzamos la cima de la Punta Redonda (1.202).

Al lado de la Punta Redonda.
Con la vista puesta en la Costalera llegamos al Collado o Puerto de Nazar. Marca el punto de inflexión del camino que atravesando la Sierra de Codés une las localidades Nazar, al sur, y Santa Cruz de Campezo, al norte. El GR-1, por el que hemos ido desde el Collado de La Plana, gira a la izquierda para descender a la ermita de Ibernalo. Nuestra intención inicial  era ir de frente para llegar a Nazar por Costalera y Peña Gallet, pero nos vamos por la derecha directos a Nazar.

La peña Costalera al fondo.

Collado de Nazar.

Nos falta tiempo y lo dejamos para otra vez. Llegamos a la localidad de La Berrueza por un camino que sale al campo de fútbol y por el depósito de aguas llegamos al centro de la localidad. Lourdes y Nieves nos esperan en el lavadero y Àngel y Julián van a por el otro coche que está entre Otiñano y el Santuario de Codés. La temperatura agradable, hemos madrugado y volvemos a tiempo para no sufrir el calor  y la ruta preciosa.

jueves, 18 de agosto de 2011

EN EL CORAZÓN DE LOS PIRINEOS

REFUGIOS DE ESPINGO Y PORTILLÓN Y RUTA HASTA EL HOSPITAL DE BENASQUE


Días 18 a 22 de agosto.
Integrantes. Chus, Nieves, Javier y Julián
Lac Glacé.
El brindis en el hotel "Valle de Pineta" en Bielsa (Huesca), después de una agradable y sabrosa cena, regada con un buen vino blanco, puso  la guinda a nuestras rutas veraniegas por el Pirineo. Un agosto más decidimos irnos a la  frontera con el fin de despejar la mente presenciando lugares de montaña impresionantes a los que por diversos motivos no podemos acceder durante todo el año. La experiencia resultó enriquecedora y sólo faltó la "capitana" (Lourdes), por motivos laborales, para redondear cuatro días preciosos cerca de las estrellas.

Día 18 de agosto.

Llegada a Bielsa.
Salimos en coche de madrugada desde Estella, horas después de que el Barcelona le haya ganado la Supercopa al Real Madrid (3-2), hacia Bielsa (424 Kilómetros). Optamos por ir por la autopista hasta Zaragoza y, luego, pasamos por Huesca, Barbastro y Ainsa. Dejamos el vehículo en el parking de Bielsa y cogemos un taxi que nos lleva por el túnel de Bielsa hasta Granges d`Astau. Pasamos por Aragnouet, Fabián, St Lary-Soulan, Azet, Loundiviellae, subimos el mítico Peyresourde, antes de llegar a Lazeaux-de-L´Oó y a las citadas Granges d`Astau. Allí nos despedimos de nuestro taxista, cogemos nuestras pesadas mochilas y comenzamos la aventura.
Inicio de la ruta en las Granjes d`Astau.
En esta primera parte del recorrido hay mucha gente. El camino es ascendente y discurre entre abetos, hayas, abedules...Precioso. En apenas una hora, discurriendo paralelos a un torrente denominado Nèsta D´Oó, llegamos a la presa del Lac d'Oô (1.504 metros de altitud).
Al lado del río Nèst D Oó.
El lugar es muy bonito y cuenta con una impresionante cascada al fondo. Muchos de los que suben se quedan aquí, siendo un paseo que merece sobradamente la pena. Es un destino muy popular en la zona.
Presa del Lac d'Oô
Continuamos en paralelo al citado lago por la izquierda, dejamos la caseta de la compañía hidroeléctrica y continuamos subiendo por la GR. 10, que dejaremos más arriba, a la izquierda, ya que nuestro recorrido va por la derecha, hacia la Horqueta de d´Oms Secs. Casi sin darnos cuenta y en medio de un paisaje muy bonito llegamos en apenas otra hora al collado Espingo (1.967).
Presa del Lac d'Oô y cascada 
Unos metros más adelante está el Refugio de Espingo. De frente, a la derecha, apreciamos el Pico Spijeoles. En el refugio pernoctaremos esa noche después de cenar puré, macarrones acompañados de una salchicha, queso y crema de chocolate.
Collado de Espingo.
Antes de la cena cae una tormenta, pero dura apenas una hora y tenemos tiempo todavía para ver todo lo que nos rodea. El lugar es impresionante. Dormimos los cuatro en una litera. Nos toca en la parte de arriba. Como algunos no tenemos frontal "contratamos" a una serena que cada vez que te mueves en la cama está allí poniendo la luz. Todo un privilegio para la expedición. Lo peor, es que alguno o/y alguna ronca más de la cuenta. Una jornada bonita y en la que el tiempo nos acompaña. Cayeron algunas gotas durante la subida, pero la lluvia  espero a que llegásemos al refugio.

Refugio de Espingo.













Día 19 de agosto
Junto al refugio de Espingo se encuentra un lago que lleva el mismo nombre. Sobre las ocho de la mañana abandonamos nuestro "hotel" y tras dejar a la derecha el lago Espingo caminamos por un sendero bien marcado.Tras cruzar un puente metálico se rodea el Lac Saussat por la derecha.
Lac Saussat.
El camino sube por la derecha de un torrente que forma unas pequeñas cascadas. Seguimos por el camino principal, dejando a la derecha un sendero bastante pisado que sube en fuerte pendiente, y que es la ruta de la ascensión al Spijeoles. Vista del Lac Saussat y Lac d'Espingo desde arriba.
Bonitas cacadas.
Nuestro destino es el Refugio del Portillon, pero en lugar de ir por la izquierda optamos por hacer un recorrido más largo que pase por el Lac Glacé.
En plena subida.
La senda parte al lado de un puente metálico, no lo atravesamos, hacia la derecha. La subida es muy exigente y antes de llegar al collado existe una zona de piedras muy grandes que exigen un esfuerzo extra.
Parte de arriba del Lac Glacé.
Al llegar al collado se puede ver el Lac Glacé (Lago Helado o del Puerto d' Oó) (2.664). Nuestra intención es rodearlo y dirigirnos hacia la izquierda hacia el refugio del Portillón pasando por el collado del pluviómetro y la Tusse de Montarqué. Primero nos vamos hacia el Spijeoles, para desde su collado girar hacia la izquierda, pasar por derás del Gourdón. Gourdon, Spijeoles, Belloc al Oeste.

Lac Glacé.
Cerca del collado decimos volver y acometer una nueva vía desde el Lac Glacé y el Gourdón. Cuando estamos a escasos 20 metros de coger la senda que nos lleva al collado del pluviómetro, por donde vemos que viene gente, damos la vuelta ya que el paso es complicado para una  parte de la expedición. Una pena, pero la montaña tiene esas cosas y cuando no se puede no se puede, y como diría el torero, además es imposible. Decidimos comer a orillas del Lago Helado y regresamos el camino. El descenso es vertiginoso.
Nueva imagen del Lac Glacé.
Sudando la gota gorda; hace calor; llegamos al puente metálico que habíamos dejado por la mañana, lo atravesamos y comenzamos la subida, que zigzaguea, para subir después hacia la izquierda. El esfuerzo es mayor, pero ya queda poco y seguimos a buen ritmo. Tras una larga subida se llega a una repisa donde los hitos marcan un llano hasta verse la presa del Lac du Portillon y a su derecha el refugio.
Bajando con el Lac Saussat al fondo.
El Refugio del Portillón, nombre con el que es conocido, o de Jean Arlaud según una placa de la entrada, 2570 m.
Subiendo.
La dura subida se compensa al ser éste el refugio de los Pirineos más rodeado de tresmiles, con el Quayrat, Lezat, Crabioules y cresta de Literola por el Este, cresta desde el Perdiguero y Seil dera Baquo hasta los Gourgs Blancs por el Sur, y Gourdon, Spijeoles, Belloc al Oeste.


Llegando al Refugio del Portillón y a la presa.

En el Lago Portillón. Cascada al fondo.



Refugio del Portillón, Refuge du Portillón
Refugio de Espingo
 Refugio del Portillón
El refugio está bastante bien, siendo guardado de mayo a octubre. En periodo invernal hay una zona libre formada una habitación y la cocina libre, entrándose entonces por una escalerilla que queda a la derecha del refugio.
La cena buena y generosa, en esta ocasión con una sopa de verduras, con macarrones acompañados de un estofado, y de postre queso y crema de chocolate. Teléfono de reservas (hablan castellano): 05 61 79 38 15 (reemplazando el primer 0 por 0033 si se llama desde España). Dormimos en el Refugio Espingo. Nos toca abajo.














Sábado, 20 de agosto
Decidimos completar la ruta del día anterior y para ello primero hay que subir al Tusse de Montarqué (2.889). Se trata  de una ascensión con un desnivel muy importante.
Vista del Lago del Portillón.
Detrás del refugio arranca un camino más o menos señalizado con mojones y que toma altura ligeramente hacia la derecha para girar después a la izquierda y tomar dirección Oeste .

Cima de la Tusse de Montarquè.
Ascendemos con fuerte pendiente hacia la Tusse de Montarqué teniendo cuidado para evitar las variantes que cruzan la ladera de la Tusse para llegar directamente hasta el collado del pluviómetro. La orientación es principalmente oeste y vamos poco a poco dejando a nuestros pies el lago del Portillon. En la parte final la pendiente se suaviza un poco y llegamos a la cumbre de la Tusse de Montarqué (2.889 mts). El esfuerzo merece ampliamente la pena. La Tusse de Montarqué es un mirador excepcional. Comenzando por el norte, y en el sentido de las agujas del reloj tenemos: Espingo y el valle d'Oô por donde hemos subido, Grand Quayrat (3.060), Lezat (3.107), Cabrioules (3.116) Punta de Literota (3.132) Pico Royo (3.121), Perdiguero (3.222), Portillon dÓô (3.050), Seil de la Baque (3.071) Cap du Seil de la Baque (3.102), Jean Arlaud (3.065), Gourgs Blancs (3.129), Gourdon (3.034) y Spijeoles (3.065) escondiendo éste toda la larga cresta que se destaca hacia el NO hasta el lejano Pic de Hourgade; y a nuestros pies el Lago Helado o lago del Puerto de Oô (2.659 mts), por donde estuvimos el día anterior.

Pisando nieve.
Bajamos a un pequeño collado dejando a nuestra derecha las vertiginosas pendientes que descienden hacia el lago Helado y nos dirigimos hacia el collado del Pluviómetro, ligera escotadura del hombro que desciende desde el Seil de la Baqua y que nos permite acceder hacia el collado des Gougs Blancs. Descendemos hacia el Oeste apoyándonos en la morrena de la derecha.

Al fondo el collado de Gourgs Blancs al que no llegamos el dìa anterir por muy poco.
Nos tenemos que dirigir a la derecha de la brecha entre Espijeoles y Gourdon, rodeando el lago Helado para encontrar el camino de bajada del Espijeoles. Llegamos cerca de donde estuvimos el viernes y comprobamos dónde nos quedamos.  Durante casi todo el rato hemos ido teniendo a nuestra derecha el Lago Helado o lago del Portillon de Oô. Es un lago hermoso, de un azul profundo y rodeado de impresionantes cumbres. Celosamente defendido por la Tusse de Montarqué. Está situado a 2.664 metros, tiene 9,9 hectáreas de extensión y 62 metros de profundidad. Pisamos nieve y nos tomamos la jornada de forma tranquila.
Panorámica del largo del Portillón y su cascada.
 Regresamos pronto al refugio y dedicamos el tiempo a descansar y a mojar nuestros pies en el Lago del Portillón, que cuenta con una espectacular cascada. Durante la cena conocemos a un grupo de francesas, jubiladas, que tienen como guía a Pierre. Han estado en el Perdiguero.

Nos confirman que el domingo van a realizar nuestra ruta y que llevan crampones. Así que ante el  miedo de que no podamos pasar e ir acompañados ayuda nos apuntamos con su grupo.








Domingo, 21 de agosto
Franceses y españoles unidos por una buena causa.
Nos levantamos muy pronto, a las seis y a las siete ya estamos en marcha acompañados de la expedición francesa. La temperatura es agradable.
En dirección al Collado Inferior de Lliterola
Acometemos el muro de la  presa de Portillón, en dirección a la izquierda, atravesándolo por su parte superior, por un sendero tallado en la roca que contiene el lago. Cogemos la senda que nos lleva al Collado Inferior de Lliterola. Es estrecha y angosta, tallada sobre el lago, y nos lleva hacia el valle que se abre al lado opuesto. En las cercanías del citado collado nos encontramos con un nevero. La nieve está blanda y pasamos sin muchos problemas. No hace falta utilizar crampones, ni echar mano del piolet.

Nevero, antes de llegar al collado.
Al otro lado, también existe otro nevero. Le ha dado ya el sol y lo atravesamos como podemos, sin mucho peligro. Los franceses sí utilizan los crampones.

En pleno nevero.
 Entramos en un derrubio con un pequeño ibón, desde donde subimos rectos a un alto (2.935) sobre el circo de Remuñé.
Llegando al collado.
Siguiendo por la derecha la línea de hitos llegamos al portal de Remuñé, de donde apreciamos todo el camino a seguir hasta llegar al Hospital de Benasque.
Bajando al otro valle.
Preciosa imagen

En pleno collado.


También podemos apreciar el Perdiguero y la Forca, y entre uno y otro vemos el collado superior de Lliterola, el Pic Royo, el collado inferior de Lliterola, de donde venimos, los Crabioules y la Tusse de Remuñé.
Bajando al valle.
Circo de Literola: Perdiguero, Punta de Lliterola, CrabioulesIniciamos un largo descenso entre dudas, primero por un canchal de grandes bloques de piedras y, a continuación por el barranco de Remuñe seguimos hacia los Llanos del Hospital de Benasque.
Paramos a comer al lado de los ibones de Remuñe, donde nos separamos de los franceses. Seguidamente atravesamos el  barranco y llegamos un pinar que nos lleva al aparcamiento de los citados llanos. Llegamos a  la carrera, nos giramos a la izquierda hasta encontrar una baliza verde que indica la bajada hacia la zona de aparcamiento y al restaurante del Hospital de Benasque. 
Portal de Remuñe.
Lo primero beber una cerveza fresca, hace mucho calor y hay gente por todos los sitios. Hemos vuelto a la civilización después de muchos días aislados del mundo y sin cobertura en los móviles. 

Todo el camino que nos lleva al Hospital de Benasque.
Ibòn de Remuñe al fondo.
Cascada por el rìo Remuñe.
El rio discurre entre piedras.
Vista de los Llanos del Hospital de Benasque.
Llamamos a un taxista de Benasque y nos lleva hasta Bielsa, donde aprovechamos para bañarnos en la piscina del hotel y degustar una buena cena. Paseamos por el pueblo y a dormir. Sin madrugar mucho cogemos el coche, lunes 22 de agosto, para regresar a casa (Navarra).